viernes, 21 de mayo de 2010

RELATO DE UN ENCUENTRO

Os copio aquí debajo como una amiga relata el encuentro con sus dos hijos mayores, nacidos en Rusia.


Que gracia me hace que te de esa impresión la foto! te cuento...
Ese día por la mañana nos acababan de entregar a Slava, el mayor (por darle
prioridad a él), después, por la tarde fuimos a por Serguei su internado, que es
donde está hecha la foto.
A Slava le sacaron a la calle y le subieron al furgón militar en el que nos
estábamos moviendo por la ciudad, venía tan tranquilo, parecía un gatito, al
subir le senté en mis rodillas, le dimos un beso y le abracé, así fuimos hasta
que nos bajamos.
Al entrar nos miró sonriente, pero tímido, me encantó escuchar aquella dulce
vocecilla que salió de su boca preguntando, todo formal, a la intérprete que
como tenía que llamarnos, que si podía decirnos "pápa y máma", cuando ella le
dijo que por supuesto, el asintió con la cabeza, nos miró y siguió con su
sonrisa... tan tranquilo... era tan chiquitín... mi marido y yo nos miramos y
pensamos lo mismo los dos a la vez, "si este es el mayor... ¿cómo será el
pequeño?", con esa piel tan blanquita, casi transparente, lo suavecito que era,
su mirada tan tierna, esa vocecita ... una delicia de niño...

Llegamos al internado de la otra niña que iba a ser adoptada, por la familia
española que venía con nosotros, al llegar allí la directora del orfanato le dio
a Slava un puñado de caramelos, él los cogió y los guardó en uno de sus
bolsillos,
yo le pregunté que porqué no se comía uno y me dijo que no, que "eran para su
hermano
Serguei, para dárselos cuando fuésemos a por el"...

Y tras esto es cuando fuimos a por el ratoncito, ¡que momento por Dios! nos
metieron en una sala de juntas del internado, allí nos juntamos por lo menos
diez personas esperando la "gloriosa" llegado de mi pequeñajo... tras unos
minutos de charla con todo esta gente, donde las directora nos estuvo hablando
del niño y donde se tronchaban de la risa cuando, tras las explicaciones sobre
como era
nuestro pequeño campeón, nos dio esta mujer, mi marido muy escueto soltó (si aún
conocer al niño en persona), "vamos, que Siriosa (diminutivo de Serguei) es todo
un Showman, ¿no?", y no veas, ¡se meaban de la risa!! ja,ja,ja y ella decía,
"sí, sí, si",
no te imaginas cuanto quería esta mujer a mi niño, le retuvo en el internado
todo el tiempo que pudo bajo su tutela, solo cuando ya no podía seguir
allí, porque tenía que pasar a otro, de mayores y con cole, es cuando le propuso
para la adopción internacional, lo que pudieron llorar la buena señora y mi niño
al separarse al día siguiente... ella le decía que fuese bueno, que diese muchos
besos a todo el mundo...
que lástima me da pensarlo, ya que esto lo supimos después, cuando supo hablar
en
español , todavía se acordaba de aquellas frases, y os juro que el pobre no
paraba de dar besos a todo el mundo, si casi se los daba hasta a los camareros..
jeje
bueno, pues en esta foto nos le acababan de presentar al peque, llegó con esa
inmensa sonrisa a aquella enorme sala, entró veloz, me miró y me dijo "máaama,
¡ya estáis buenos?!! ¿cuándo nos vamos en el "samailot" (avión)?"... que
escalofrío me corrió por el
cuerpo, mi hijo me hablaba mas feliz que todas las cosas y yo no era capaz de
entenderle, ni mucho menos de poder contestarle... lo que mas me dolió era ver
que él
no era consciente, al revés que su hermano, de aquel pequeño "detalle"... para
él éramos sus padres que por fin habíamos ido a por él y a por su hermano... es
lo que le dijeron, que habíamos estado enfermos pero que ya estábamos bien, el
niño ni sabía ni entendía que aquellos padres era la primera vez que le veían,
que le tocaban, le escuchaban y le acariciaban... tardó mucho tiempo en entender
que no había salido de mi tripa...
Estando en esta otra sala de la foto le dimos su regalo, una caja enorme llena
de
coches de todas las clases y colores, el abrió el paquete, al ver la caja llena
de coches se le
iluminó la cara, sonrió (mas todavía) y mirándonos nos preguntó si "¿podía dejar
aquel regalo en el orfanato, para que sus amigos pudiesen jugar con
ellos"?... ¡¡ni os cuento como te quedas ante algo así...!! su alegría era poder
dar ese regalo a los otros niños...
Al día siguiente en el hotel empezó nuestra vida en común, los cuatro ya juntos,
pero de repente, al llegar la intérprete se acercó a ella y con unos lagrimones
enormes brotando de sus preciosos ojos verdes, le dijo que quería telefonear a
Petrofna, la directora que tanto le quiso, para preguntarle ¿"qué que tal
estaban
los niños?"... te quedas muda... helada, y no por los -23ºC que hacía fuera
precisamente...
Cuando colgó el teléfono, le cogí en mis brazos, le limpié aquella cara preciosa
llena de churretes y le dije (bueno, me traducían) "ahora vamos a ir a una
tienda para que les compres a tus amiguitos todo lo que tu quieras", ni os
cuento el cambio en su rostro! Después ya no volvió a haber lloros, por fin
estaba en "casa, en su familia".
bueno, ya, que podría escribir y escribir sin parar...
Que bien que, a pesar de no poder repetir nuestros mejores momentos en la vida,
por lo menos podamos seguir sintiéndoles con los recuerdos que dejan en nuestro
alma...

Precioso, Pilar. Creo que eres una tía estupenda donde las haya. Besos para tus 4 hijos de mi parte.

2 comentarios:

  1. Carmen, te dejaste a la primera y la mayor...bio...son 4 hijos...ja,ja,ja...es que Pilar es...la leche!!!

    pilar

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  2. Una historia preciosa, que solidaridad y cuanto amor sale de los ninos, incluso cuando son tan pequenos

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